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(Necrológica) Homenaje a Mercedes F. de Garbarino
El pasado domingo 16 de marzo de 2008, Mercedes Garbarino, luego de un eclipse de varios años comenzado a partir de la muerte de su amadísimo esposo, dejó de estar entre nosotros y pasó a reunirse nuevamente con Héctor en ésa “dimensión del Ser” que ambos compartieron en vida, cultivaron y desarrollaron. Mujer de físico pequeño, pero de corazón grande. Su personalidad carismática la hacía ocupar enormes espacios dondequiera que estuviese presente. Mente abierta, inquieta, centelleante… todos los temas le interesaban, se informaba y comprometía con ellos. Sabía escuchar y por eso, cuando hablaba, sus palabras eran siempre esclarecedoras. Formó numerosas generaciones de psicoterapeutas, psicólogos y psiquiatras, que tuvieron el privilegio de gozar de su magisterio, incorporarlo, recrearlo y trasmitirlo a su modo. Académicamente fue maestra, psicóloga y psicoanalista. Supo descollar en todos estos ámbitos donde cosechó reconocimientos y honores que supo recibir con total naturalidad y humildad. Fue, entre otras muchas cosas, fundadora de la Asociación Psicoanalítica del Uruguay; patrocinante del Grupo Psicoanalítico de Mendoza (en representación de la Asociación Psicoanalítica Internacional) y de Castalia (Sociedad para el Estudio Psicoanalítico de los Procesos Colectivos). De Castalia se autoproclamó “madrina”. Con ella aprendimos juntos a desarrollar la Comunidad Psicoterapéutica Psicoanalítica. Su presencia durante las Asambleas Comunitarias, los festejos diversos (a los que concurría siempre acompañada por Héctor) y las supervisiones al trabajo realizado por el equipo psicoterapéutico, dejaron una huella imborrable en todos nosotros: la huella de una presencia siempre presente; aún en ausencia. Fue una mujer trófica: siempre estimulante intelectualmente. Sabía apoyar en el momento justo sin excluir críticas o comentarios adversos si entendía que debía hacerlo. Profundamente respetuosa de la individualidad ajena, del mismo modo que le gustaba diferenciarse de los demás (Héctor incluido). No le gustaba el trabajo en solitario, siempre integraba grupos y era creativa y prolífica a partir de ése colectivo animado por ella. Podríamos continuar diciendo más y más, pero este es un momento de recogimiento y cada uno de los que la conocimos en distintos ámbitos, la recrea en su memoria. En ése lugar seguirá estando presente para que lo que nos dejó se siga proyectando hacia el futuro. En el decir bíblico, ahora, “descansará de sus trabajos, porque sus obras con ella siguen”. ¡Gracias Mercedes por ser la que fuiste!
Eliseo Miguel González Regadas |
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